La gestión municipal, que desde su arranque ha estado plagada de inconvenientes, continúa sumando desafíos en el ámbito de la vivienda. Con la llegada del 2024, se han entregado escasas casas, y los problemas acumulados parecen no tener fin. La falta de albañiles está afectando gravemente el avance de las obras, con numerosos trabajadores que se niegan a aceptar el empleo debido a las bajas remuneraciones.
Desde el inicio del año, las quejas de los ciudadanos no se han hecho esperar. Más de una docena de reuniones entre adherentes han dejado en evidencia la creciente frustración de aquellos que esperan la entrega de sus viviendas. A esto se suma la formación de una suerte de comisión de seguimiento que busca canalizar estas inquietudes, pero sin resultados concretos.
Los aumentos desmesurados en el monto de las cuotas han llevado a que varios planes de vivienda se encuentren actualmente a la venta
Para agravar la situación, hoy en día varios adherentes se ven obligados a hacerse responsables de pagar un monto extra a los trabajadores, en un intento desesperado por garantizar que sus viviendas sean finalizadas y puestas a su disposición. La situación ha llevado a que la comunidad se cuestione la efectividad del llamado «mejor equipo» del intendente, quienes parecen estar tan desorientados.
La gestión radical/juecista no solo parece no dar pie con bola, sino que sus decisiones, en numerosas ocasiones son polémicas, han generado desconfianza y un ambiente de desencanto entre los vecinos del pueblo. La falta de una estrategia clara y la incapacidad para resolver los problemas fundamentales de la vivienda presentan un panorama complicado para el futuro inmediato de la municipalidad y sus habitantes.




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