«Hay que seguir hablando», reiteró el volante, que recibió la presión de Bizarrap, Pizzini y Berlanga para seguir en Liniers. Riquelme lo llamó en agosto para seducirlo, pero no tuvo eco. Ahora el presidente ídolo vuelve a la carga, pero la dirigencia del Fortín buscará retenerlo. Facebook Comments
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