En la fría noche del lunes, el rojinegro recibió a Pueblos Unidos de La Tordilla, el rival directo para pelear un puesto de clasificación.
Para ir introduciendo el tema, fue designado para este partido tan importante, el juez de línea que 15 días atrás perjudicó al fútbol infantil de la institución en Proyecto Crecer. En esa oportunidad había cobrado un offside en un tiro de esquina. Insólito.
El encuentro comenzó y Granaderos no podía hacer pie. Se lo veía cometiendo los mismos errores que en el partido anterior vs Freyre.
La Tordilla se puso en ventaja y se fue al descanso con el marcador a su favor. Ya se notaba que los fallos arbitrales eran polémicos, pero hasta el momento no había grandes evidencias.
La polémica principal se desató cuando le cometen un penal a Poggio, éste lo cambia por gol y cuando va a buscar la pelota, la agarra, la aprieta y lo grita eufóricamente pero sin hacer gesto alguno. Típico festejo de un nueve con hambre de gol. Ante esto el árbitro Jonatan Quinteros lo expulsa con roja directa por “incitar a la violencia”, algo que no ocurrió en lo más mínimo.
Granaderos con el partido empardado sufría un fallo en su contra que iba a ser crucial. El encuentro continuó y a pocos minutos el juez de línea que dos semanas atrás había perjudicado bochornosamente al fútbol infantil, iba a ser partícipe de una nueva polémica. En el segundo gol del CAPU, había fuera de juego.
Un rojinegro totalmente golpeado siguió insistiendo pero volvería a sufrir un traspié, el visitante puso el 3 a 1. En dicho gol, quien lo convierte, lo grita haciendo gestos a la parcialidad local. El árbitro Quinteros parece que en dicha oportunidad se olvidó el supuesto motivo por el que expulsó a Poggio minutos antes.
Poco antes del final Bustos cambió por gol un tiro libre, pero esto no alcanzó y Granaderos quedó afuera de la competencia, finalizando un año que tiene que ser olvidado rápidamente.




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