20 de junio de 2026

Posiblemente, luego de que este escrito comience a dar vueltas, se tome en cuenta alguna visita… o no, vaya uno a saber. Puede ser este el detonante de alguna aproximación del líder provincial a una localidad que, durante años, tuvo entrada directa y llegada a lo más alto de las esferas políticas. Pero la única certeza es que solo a partir de este debate puede pasar algo; si sería por diligencias y acciones pasadas (2023) de la gestión actual, eso sería simplemente imposible.

Para entender la historia y la ausencia del gobernador en la localidad, hay que hacer una cronología que evidencia oídos sordos, necedad e incapacidad a la hora de planear un modelo de crecimiento para los vecinos. Algo así como saber hacia dónde ir, dejando de lado los caprichos de banderas y haciendo caso a quienes sabían cuál era el final de esta película.

En el interior del interior, las decisiones son clave; esto sellará y trazará el futuro de la comunidad, dependiendo de dónde prefieras posicionarte. ¿Está mal? Tal vez, pero son las reglas de la política, aunque en voz alta se diga otra cosa. En resumen, los que defendieron y apoyaron el modelo tendrán un crecimiento mucho mayor que aquellos que no lo hicieron, y esa es una realidad que no admite discusión.

“No podés ir en contra de la lapicera” fue la frase que usó el ex intendente en 2023, disgustado, al describir la pobrísima elección que en la localidad se había hecho en favor de Llaryora (actual gobernador), a sabiendas de que por la espalda el nombre que se pregonaba era otro. La decisión de unos chicos de buena posición, que miraron solo su ombligo, y el consentimiento de un líder que no conoce la historia, la política, la calle ni las necesidad, fue lo que selló el futuro de la localidad. Se hipotecó el destino de los vecinos por capricho, y esa es la verdad.

Un año y medio después, esta tierra está desértica; el desprecio por el error cometido se nota cada vez más. Calles rotas, disgustos, inseguridad, enojos cotidianos, aumentos desmedidos en los servicios, y una localidad que clama a gritos alguien con la capacidad y la inteligencia para saber hacia dónde ir y con quién codearse. Porque, así son las cosas: el interés personal o las ideas no pueden estar por encima del progreso de una comunidad.

Ahora, todo se desploma; ahora caen, que lo que hicieron perturbó el futuro. Ya no sirve salir en fotos; la humillación de tener que colgarse desde atrás para formar parte de una imagen resulta vergonzosa. Estar en actos y reuniones, siendo apuntado y observado como el equipo que creyó que sus números eran correctos, disimulando aquella foto que intentaron esconder luego. Los caprichos dejan huellas que duran años, y esta gente será recordada por ello; así lo hará el tiempo.

Hoy, la localidad está en manos de personas que nunca sintieron el tironeo de lo más elemental. Es por eso que pusieron sus banderas por encima de la gente. Hoy y por mucho tiempo más, se pagará esa deuda. Lo único que queda ahora es formar a alguien, joven, capaz y con la suficiente inteligencia para distinguir el provecho personal de los intereses colectivos.

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Posiblemente, luego de que este escrito comience a dar vueltas, se tome en cuenta alguna visita… o no, vaya uno a saber. Puede ser este el detonante de alguna aproximación del líder provincial a una localidad que, durante años, tuvo entrada directa y llegada a lo más alto de las esferas políticas. Pero la única certeza es que solo a partir de este debate puede pasar algo; si sería por diligencias y acciones pasadas (2023) de la gestión actual, eso sería simplemente imposible.

Para entender la historia y la ausencia del gobernador en la localidad, hay que hacer una cronología que evidencia oídos sordos, necedad e incapacidad a la hora de planear un modelo de crecimiento para los vecinos. Algo así como saber hacia dónde ir, dejando de lado los caprichos de banderas y haciendo caso a quienes sabían cuál era el final de esta película.

En el interior del interior, las decisiones son clave; esto sellará y trazará el futuro de la comunidad, dependiendo de dónde prefieras posicionarte. ¿Está mal? Tal vez, pero son las reglas de la política, aunque en voz alta se diga otra cosa. En resumen, los que defendieron y apoyaron el modelo tendrán un crecimiento mucho mayor que aquellos que no lo hicieron, y esa es una realidad que no admite discusión.

“No podés ir en contra de la lapicera” fue la frase que usó el ex intendente en 2023, disgustado, al describir la pobrísima elección que en la localidad se había hecho en favor de Llaryora (actual gobernador), a sabiendas de que por la espalda el nombre que se pregonaba era otro. La decisión de unos chicos de buena posición, que miraron solo su ombligo, y el consentimiento de un líder que no conoce la historia, la política, la calle ni las necesidad, fue lo que selló el futuro de la localidad. Se hipotecó el destino de los vecinos por capricho, y esa es la verdad.

Un año y medio después, esta tierra está desértica; el desprecio por el error cometido se nota cada vez más. Calles rotas, disgustos, inseguridad, enojos cotidianos, aumentos desmedidos en los servicios, y una localidad que clama a gritos alguien con la capacidad y la inteligencia para saber hacia dónde ir y con quién codearse. Porque, así son las cosas: el interés personal o las ideas no pueden estar por encima del progreso de una comunidad.

Ahora, todo se desploma; ahora caen, que lo que hicieron perturbó el futuro. Ya no sirve salir en fotos; la humillación de tener que colgarse desde atrás para formar parte de una imagen resulta vergonzosa. Estar en actos y reuniones, siendo apuntado y observado como el equipo que creyó que sus números eran correctos, disimulando aquella foto que intentaron esconder luego. Los caprichos dejan huellas que duran años, y esta gente será recordada por ello; así lo hará el tiempo.

Hoy, la localidad está en manos de personas que nunca sintieron el tironeo de lo más elemental. Es por eso que pusieron sus banderas por encima de la gente. Hoy y por mucho tiempo más, se pagará esa deuda. Lo único que queda ahora es formar a alguien, joven, capaz y con la suficiente inteligencia para distinguir el provecho personal de los intereses colectivos.

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