El caso se originó el pasado miércoles 11 de junio cuando tres niñas, de entre 8 y 9 años, afirmaron que dos hombres en una camioneta intentaron subirlas por la fuerza en barrio Jardín. Alarmados, los padres realizaron la denuncia y el hecho se viralizó rápidamente por redes sociales, generando conmoción en la comunidad. Sin embargo, tras una investigación encabezada por el fiscal Emilio Drazile y su equipo, se determinó que nunca existió tal intento de sustracción. El análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas permitió constatar que los sujetos y las menores nunca se cruzaron físicamente, aunque las niñas sí se asustaron al ver pasar el vehículo por la zona y corrieron a esconderse. Según explicó el fiscal, las niñas actuaron bajo el temor inculcado por un familiar cercano que, aparentemente en tono de broma, les había dicho que “si se portaban mal, se las iban a llevar los gitanos”. Ese miedo fue lo que motivó su versión de los hechos. Los dos hombres santafesinos, dedicados a la venta ambulante, fueron interceptados por la policía en el límite interprovincial y, si bien colaboraron desde un primer momento, llegaron a estar detenidos mientras se realizaban pruebas forenses y se analizaban sus antecedentes, los cuales resultaron inexistentes. “Actuamos con rapidez para proteger a las menores, como corresponde, pero también con igual velocidad para esclarecer los hechos”, remarcó Drazile, quien destacó la prudencia de la fiscalía frente a la repercusión social del caso. Desde la Justicia se pidió responsabilidad a las familias al momento de transmitir advertencias o retos a los niños, ya que comentarios infundados pueden desatar temores desmedidos y situaciones injustas como esta, donde dos personas ajenas a cualquier delito estuvieron al borde de enfrentar cargos graves.




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